jueves 3 de diciembre de 2009

Regina

Foto: Clases de Vallín en la academia, asignatura derecho

Conocí a Regina cuando me abrió la puerta de su casa a las 11 de la noche. Yo llegaba con una misión: arreglar la computadora de su esposo, el escritor Rafael Alcides. Estaba dispuesta a formatear y reinstalar Windows, pero el sistema estaba en un disco de 5G defectuoso, la torre de cd no funcionaba y los puertos externos no reconocían nada. No me quedó otro remedio que colgar los guantes y pasarle “el muerto” a Ciro. Terminamos a las cinco de la mañana.

Las largas horas que estuve tirada en el piso entre cables y pedazos de motherboard me sirvieron para conocer a toda la familia. Lo recuerdo como una velada maravillosa y espero que se repita sin que medie una máquina rota.

Alcides y Regina no tienen teléfono. Cada vez que quiero decirles algo tengo que viajar atrás en el tiempo y recordar que a la pequeña casita de Nuevo Vedado aún no llega ningún cable de telecomunicaciones. Un día de estos les mandaré un telegrama, para probar.

Regina quiso abrirse un blog. Con su servidor de Wordpress offline ha aprendido en la academia a colgar un banner, publicar entradas e insertar fotos y enlaces. La Mala Letra, su bitácora, vio finalmente la luz del ciberespacio el 11 de noviembre. Les dejo un pequeño párrafo del blog de una mujer que, ya no sin Internet, sino sin teléfono siquiera, ha encontrado la forma de expresarse en la web 2.0:

“Hace un tiempo daba vueltas a la idea de escribir, pero la percepción de no ser nadie, de tener una opinión irrelevante salvo entre mis familiares y mis amigos, y sobre todo, de no poder influir en los acontecimientos, hacían que desistiera una y otra vez. Desde que me decidí veo señales en casi todo, y en ese sentido el artículo-ensayo /¿Por qué blogueo?/ de Andrew Sullivan, ha venido a ser una suerte de iluminación. Como vivo en Cuba sonrío al leer que Sullivan actualiza su blog varias veces al día. Con mucho optimismo podré hacerlo dos veces a la semana. Nunca he visto un blog en persona, Internet me fue presentado en directo hace seis meses y de manera fugaz, así que corro el riesgo de estar haciendo más de lo mismo, pero si entendí bien, no importa: si ayudo a alguien o alguien me ayuda, estoy haciendo amigos, o al menos /leyentes.”

martes 1 de diciembre de 2009

Un comic basado en hechos reales II

retoroto



REINALDO ESCOBAR



REINESCOB






Por Silvia C.

domingo 29 de noviembre de 2009

Democracy’s is in every box

Hace tiempo que los dos protagónicos -Reinaldo Escobar y Carlos Verdecia- presentaron Democracy’s is in every box en uno de los itinerarios bloggers, transformados hoy en academia.

El primero fue víctima de un mega mitin de repudio este mes –estoy empezando a imaginar que fue un ejercicio del Bastión 2009; mientras que el segundo hace casi un año “brincó el charco” para respirar un aire menos viciado y caminar por calles sin dueño.

Ahora lo encuentro de casualidad en YouTube y, a pesar de lo mucho ha llovido desde la première en casa de Yoani, no me cabe la menor duda: Democracy’s is in every box, in every kilobyte que logra entrar a esta isla.

sábado 28 de noviembre de 2009

Adiós al champú

Foto: Claudio Fuentes Madan

Tengo, como se dice por ahí, el pelo “agradecido”. No uso suavizador, me pongo cualquier tinte y mis gastos de champú no exceden los 2 CUC. Hasta ahora todo había funcionado perfectamente: Sedal, Four Seasons, Natural o Cosas de Botica son las marcas nacionales, siempre en CUC pero las más baratas. Para lavarse la cabeza -desde hace mucho tiempo- hay que pagar en moneda dura, de la que no llega nunca en el salario.

El mes pasado todo empezó a complicarse. Por alguna misteriosa razón la calidad del champú está en el piso, me lavo la cabeza y parece alambre. Mis amigas me lo comentan también, es como si de pronto todos estuviésemos obligados a comprar “al duro”, bien caro.

Me aturden los comentarios, un ambiente apocalíptico me atrapa en el andar habitual. Mientras cada vez comprar se hace más caro y los productos son más malos, una conjetura popular sobre la escasez aumenta -si esto es aún posible- la Paranoia Cotidiana: vendrán más apagones, desaparecerán de las tiendas todos los productos importados, quitarán la libreta, el CUC bajará o subirá (esta bola* es la más inestable de todas), están creando de nuevo brigadas de respuesta rápida, etc.

Lo peor es lo poco que me importa, estoy cansada de la premisa “siempre se puede estar peor”. A veces cuestiono cuán peor podemos imaginar nuestra realidad, hasta dónde somos capaces de extender el límite de nuestro “mal vivir” social. No ganar un salario decente, aplaudir con cara de adoración o gritar como una horda primitiva, soportar la propaganda política, no disentir, vivir en la doble moral, no pensar, no hablar, desconfiar, chivatear, no escribir, no salir a la calle, comer mal, no poder arreglar la casa, no viajar y no lavarse la cabeza parece no ser suficiente ante la mala nueva: la cosa se va a poner negra.

Bola*: conjeturas que circulan de boca en boca y que tratan de “adivinar” los movimientos económicos, políticos o sociales del futuro inmediato, la mayoría de las veces en contradicción con la información ofrecida en los medios masivos de difusión.

miércoles 25 de noviembre de 2009

El DSE y los visitadores

Foto: Claudio Fuentes Madan

Recuerdo las visitadoras de Pantaleón y no puedo evitar encontrar una relación entre las nuevas ocupaciones de los segurosos y el nombre de la novela de Mario Vargas Llosa. En menos de dos semanas casi todos mis amigos han sido “visitados”. Los “encuentros” han variado su grado de formalidad- no de legalidad, puesto que los órganos de la seguridad del estado no se rigen por la legislación vigente para el resto de los mortales- y abarcan desde la Citación Oficial sin explicación previa, pasando por el secuestro y llegando al desconcertante recadito “Hazme el favor, dile que pase por aquí”.

Por suerte mis amistades se la toman con calma, algunos hasta con tremendo sentido del humor. Han recibido mensajes de todo tipo, pero entre los más patéticos están estos dos:

- Buenas Noches. Dile a tus amigos que se estén tranquilos, ya puedes irte.
- Eso que enseña el abogado Vallín en la Academia Blogger es todo mentira- estamos terminando filosofía griega, las últimas dos clases han sido sobre Aristóteles.

Me resulta penosa la situación de los órganos de inteligencia: lidiar con un grupo de jóvenes que se dedican a estudiar, pintar o escribir debe ser bastante decepcionante. Supongo que cuando se graduaron creían que salvarían la patria de agresiones externas, protegerían la sociedad del crimen organizado y lucharían contra la corrupción social y gubernamental. ¡Qué triste debe ser mirar atrás y darse cuenta de que para lo único que ha servido tanto esfuerzo es para reprimir y acosar muchachos! Cuánta envidia deben sentir de sus homólogos segurosos por ahí por el mundo, desmantelando redes criminales y salvando civiles; mientras ellos años tras año restriegan las manos del poder, sin lograr quitar la húmeda mancha roja que les embarra la cara y la ropa.

lunes 23 de noviembre de 2009

¿Quién está detrás de Rodney?

Foto y texto: Claudio Fuentes Madan

Tengo en este preciso instante enormes dudas sobre qué perfil deberían tomar mis palabras para narrar y declarar lo sucedido el pasado viernes 20 noviembre de 2009, en la algo ya caliente esquina de 23 y G. Quería recoger periodísticamente a través de mi cámara de video un duelo verbal que suponía y proponía, por sobre todas las cosas, el inicio de una conversación absolutamente pacífica entre dos personas: REINALDO ESCOBAR y el AGENTE RODNEY. El encuentro pretendía aclarar un caso de abuso y violencia ocurrido dos semanas antes- llevado a cabo por agentes de la cada vez más encubierta y subrepticia seguridad del estado- contra Yoani Sánchez, esposa de quien intentó, al menos, un ético encuentro para intercambiar palabras y criterios de variada índole.

Las dudas que acompañan mis palabras vienen también con miedos que intentaré diluir y controlar, con el único deseo de evadir la autocensura que impediría a cualquier lector llevarse la modesta verdad de lo recogido por mis sentidos. Fui un ciudadano más que participó en una actividad que se fue transformando en un extraño festival de trolls. Incluso cuando hayan intentado petrificarme con amenazas disfrazadas de dulces consejos para un futuro de oscuras libertades, advirtiéndome lo joven que estoy para meterme preso, y me han hasta preguntado qué tan dispuesto estoy a esto. Miedos que solo dejarán de ser lastres en la medida en que denuncie toda violación a los derechos más elementales propios y ajenos, para no tener que aguantarle la pata a ninguna vaca, y menos darle de soslayo un tímido y oscuro beso al matarife, ese que forra con sangre su delantal impecable. Y ahora al grano, que siempre estoy a riesgo de aburrir a cualquiera con mis extensos floreos.

Fui arrestado mientras filmaba la detención de Silvio Benítez (quien se mantuvo todo el tiempo al lado de Reinaldo Escobar mientras eran comprimidos por la horda enardecida) ya en los momentos finales de la actividad se me incautó, dentro del auto que me conducía a la unidad policial, la tarjeta de mi cámara de video. Contenía todas las imágenes que había tomado como documento histórico de los hechos, y que todavía hoy, día 22 no ha sido devuelta, violando impunemente el artículo 19 de la DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.” Parece que no saben que el gobierno de Cuba se dice un portentoso firmante de dicha declaración, por lo que sospecho que, o Raúl Castro no lo ha informado correctamente a sus subalternos para hacer cumplir lo anterior a cabalidad, o nos están aplastando este maravilloso acápite sin misericordia, con total impunidad y cagándose en la noticia. Raro proceder.
Incluyo la notificación verbal por parte del oficial o agente que atendió mi caso: “Tus imágenes serán devueltas”, aunque en los momentos finales se me informó que la memoria estaba extraviada por el momento, me pidió un voto de confianza y dijo que me avisaría telefónicamente para su devolución. Esperaré lo prometido y mi paciencia es, obligatoriamente, insuperable, aunque esté tantas veces teñida con cautos sarcasmos.

En cuanto llegué a la estación policial me aclararon que estaba allí retenido única y exclusivamente para protegerme de la reacción del pueblo enardecido, en franca pugna contra un minoritario grupo de personas que pedían conversar en igualdad de condiciones. Reynaldo Escobar y los pocos amigos que estuvieron con él hasta el final, eran catalogadas por el conjunto de trolls disfrazados de pueblo, como mercenarios, gusanos, contrarrevolucionarios, etc. ¿Qué extraño sector de pueblo es ese, que mezcla un acto de respuesta política con una estruendosa comparsa de guaracheros con farolas, trajes de ocasión y banda de música popular incluida? Comparsa diseñada para aplacar el sonido que debían recoger las cámaras y aparatos de audio, para hacer cuerpo y confundir el sentido del acto con su presencia en el encuadre de las imágenes, tanto de la prensa extranjera como de los periodistas oficiales e independientes que, como objetivo común, tenían todos el deber y el derecho de grabar y recoger los hechos. Tamaña calumnia contra el concepto de pueblo, también contra ese otro grupo que puedo llamar nosotros, los sin comparsa, los que por pensar y expresarse diferente deben estar, momentáneamente, excluidos de toda aceptación y respeto, y que irremediablemente forman parte de ese todo contradictorio que es Cuba.

Eso que los agentes del orden y la policía han decidido llamar PUEBLO, creo, no es una representación total del mismo. Ni creo que el real pueblo cubano tenga tradición de comportase de esa manera. Debo informar que en ningún momento sentí que esa masa estuviera a punto de violentar mi integridad física, aunque sí la de algunas personas que fueron golpeadas, drásticamente empujadas y arrinconadas. Compartí con ellas en la estación policial miradas y apretones de manos ya que nos prohibieron hablar entre nosotros y se les privó de hacer uso de sus teléfonos celulares. Estas medidas prohibitorias, aplicadas sobre “personas protegidas” de una masa un tanto extremista en su conducta, no creo sean orgánicas con relación al trato hosco del que fuimos víctimas en aquella unidad. Es una total lástima que se hayan perdido las imágenes que capturó mi lente, darían muestras de esto a plenitud. Ojalá otras cámaras tengan material que revelen parte de lo acontecido.

Mientras toda la turba rodeaba y casi asfixiaba a Reinaldo Escobar y amigos que se aferraban entre sí para, precariamente, protegerse unos a otros, podíamos ver como parte de la policía nacional revolucionaria, apostada por toda la avenida en pequeños grupos de a dos, tres, cuatro y hasta mayor número, contemplaban la evidente reyerta de agresivos gritos y maneras sin tomar parte. Parecía leerse que las órdenes previas incluían ese hacerse el de la vista gorda con un sector del pueblo del que precisamente se espera, y se le perdonará por parte de las fuerzas represivas, una actitud igualmente represiva, con una total incapacidad para escuchar antes de tomar determinaciones violentas y conformarse un criterio. Ese sector de pueblo que si comete una atrocidad, no será castigado o recriminado, más bien justificado luego como algo que ocurrió: lamentable pero necesario. Como cuando en los años 80 con las salidas migratorias a través del puerto del Mariel, el pueblo azuzado por ya todos saben quien, masacraba con mítines de repudio, huevazos, exclusiones laborales y golpes a quienes decidían marcharse, mientras nuestras fuerzas del orden nunca emitieron una denuncia contra este tipo de acciones ni se les llamó a la cordura y al respeto.

El viernes, como Claudia Cadelo y muchos otros, conocí la ola de terror, lo caro que puede costar la libertad de pensamiento y su orgánica expresión directa. He conocido también que los individuos tienen aunque sea un mínimo poder cuando los amparan justicias naturales, ese poder de no saberse solos, de tener algo que decir y el estar dispuestos a soltarlo por cualquier medio o canal posible. Hoy he reafirmado más que nunca, que toda decisión o idea tiene un altísimo precio y quieras o no, tendrás que pagar en una u otra moneda. La vida siempre nos gana aun cuando en ella se nos contemplen variados éxitos.

sábado 21 de noviembre de 2009

El Terror (Video)

Foto: AP

La calle tomada por cientos, no me lo esperaba en absoluto. Sé que en cualquier instante dejarán de ser personas y se convertirán en máquinas de reprimir. Silvia y yo dentro de un carro filmamos, la dejo con la cámara en algún punto alejado del ojo del huracán y regreso a 23 y G. Estoy muy asustada, Claudio cámara en mano se mezcla con la prensa internacional. Veo a casi todos mis compañeros de la academia –alumnos y profesores. Le doy un beso a Reinaldo, hace un chiste sobre las televisoras, él y yo, pero no me puedo reír. Quiero decirle – ¡Mandémonos a correr! Sin embargo me callo, estoy en el mundo irracional, la poca cordura que me queda controla mis impulsos.

A mi derecha hay una pared humana y una mujer gesticula, el horizonte no existe. Lo sé, en instantes nos caen arriba, son como cuatrocientos y estoy aterrorizada. Camino para atrás, no puedo evitarlo. La prensa se concentra alrededor de Reinaldo, el aire ya no es respirable. Una de mis compañeras de clase me dice -vamos para allá, están las cámaras –no vayas, le digo, nos van arrasar. Creo que por segundos corro y llego al Riviera, tengo la cabeza a millón…he huido, qué horror. Vuelvo sobre mis pasos, no puedo ni sacar el móvil, la avalancha me pasa por delante gritando ¡Fidel, Fidel! y se los lleva arrastrados a todos. De pronto tengo unos tipos detrás, uno grita con lascivia -¡Esto está bueno hoy!

En una esquina Lía, Vallín e Iván han sobrevivido a La Ola. Ella se aferra a su laptop mientras los otros dos están en una especie de calma reveladora -¡no tienen miedo!- pienso. Más tarde me dijeron que sí estaban asustados, espero algún un día lograr dominarme como ellos.

Lamentablemente ahora mismo no puedo tenerme en el lugar, estoy temblando. Agarro a Lía, paro un taxi y la meto adentro, mando unos twits, le digo al taxista que voy para Nuevo Vedado. Cruza G y le pido que regrese. Doblamos F y le entramos a la Avenida por 21, un Torrente Humano se mueve de izquierda a derecha, jamás he visto cosa más impresionante: hay gritos, piñazos, comparsa, policías, gente histérica, estudiantes y unos cordones de la seguridad del estado que corren haciendo círculos de una lado para otro. El tráfico está desviado por tipos vestidos de civil, un bicicletero delante de nosotros es empujado calle arriba por un seguroso gritón -¡Dale, dale, despeja!

Llamo a Yoani –esto está fuera de control, voy para allá- estoy convencida de que están ya todos inconscientes y nosotras pasaremos la noche llamando a estaciones y recorriendo hospitales. Imagino a Reinado tirado en la calle y a esos salvajes pasándole por encima. El taxista está anonadado, saca un celular y hace unas fotos.

Cuando llego ya Reinado había llamado, no me lo puedo creer pero me callo. Entra por la puerta y lo constato, que digan lo que quieran: están vivos de milagro. Hoy el gobierno ha puesto intencionalmente las vidas de un grupo de personas en peligro. A partir de este instante hago responsable a los órganos de la seguridad del estado y a Raúl Castro por cualquier cosa que pueda sucederle a los que hoy –después de haber sido arrastrados por una horda, golpeados, interrogados y detenidos- han finalmente llegado a sus casas:*

- Marleny González
- Yoan Hernández
- Yadaimí Domínguez
- Frank Paz
- Wilfredo Vallín
- Eugenio Leal
- Pastor Manuel
- Iván García
- Silvio Benítez
- Jose Alberto Álvarez Bravo
- Lilia Castañer Hernández
- Lianelis Villares
- Claudio Fuentes Madan

Hoy he sido cobarde y me lo reprocharé siempre, hoy he descubierto EL TERROR.

*Me faltan algunos nombres de personas que o no conozco o no pude ver, prometo actualizar la lista lo más pronto posible.

Un resumen de todo lo acontecido en Penultimos Días

Nota: Tenemos un video bastante completo de todo lo sucedido, es muy grande y no lo he logrado subir. Mañana lo intentaré de nuevo.


Aquí está el video:

jueves 19 de noviembre de 2009

Yoani Sánchez y Barack Obama: Preguntas y Respuestas


Presidente Barack Obama en Generación Y: Agradezco esta oportunidad que me brindas para compartir impresiones contigo y con tus lectores en Cuba y en el mundo, y aprovecho para felicitarte por el premio María Moore Cabot de la Escuela Graduada de Periodismo de la Universidad de Columbia que recibiste por promover el entendimiento mutuo en las Américas mediante tus reportajes. Me decepcionó que se te impidiera viajar para recibir el premio en persona.

Tu blog ofrece al mundo una ventana particular a las realidades de la vida cotidiana en Cuba. Es revelador que el internet les haya ofrecido a ti y a otros valientes blogueros cubanos con un medio tan libre de expresión, y aplaudo estos esfuerzos colectivos para apoderar a sus compatriotas para expresarse a través de la tecnología. El gobierno y el pueblo estadounidense nos unimos a todos ustedes en anticipación del día que todos los cubanos puedan expresarse libre y públicamente sin miedo ni represalias.

Leer la entrevista completa aquí